22 de octubre de 2025

¿A dónde estamos perdiendo el tiempo? Dijo el otro día mi amiga Yami.



Un camino cubierto

de pequeñas blancas flores

nos arrasa ahora.

Marchamos teniendo fe

en no encontrarnos,

en nunca encontrar nada

que no sea el abismo.


Los pies avanzan,

retroceden, se detienen ante

la tierra que clama algo de sosiego.

Se dejan hacer por la espesura

interminable de la arboleda.


Las sombras de las hojas se unen

las unas con las otras

y su intersticio parece formar

un diagrama de Venn.

Los sonidos de las máquinas 

nos recuerdan el pesar

de nuestra inmutilable humanidad.


Pero ese azar, esa suerte natural

de sabernos exiguas

nos dispone ahora

en esta comunión de raíces y formas.

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