Fe

                   (Dibujo de una Ana pequeña)




Me vuelvo inmortal
en esta hora
que solo acontece
en este espacio 
que más que un charco
es un espejo.
Todo está vivo entonces,
la piel, el mar, mi génesis:
aunque no el viento que frente a los árboles 
se desgarra.

Intuyo que amar y dormir son actos de fe:
para encontrar el centro hay que cerrar los ojos:
ahora sé cómo cerrar los ojos.

Soplar el grueso azar
del deseo
las blancas partículas integrándose
con el verde. Y ahora
abriría yo las manos 
para tocar tu rostro 
aunque en el tacto 
desaparezcas.

Solo sé decirlo así:
con estas palabras
que no revelan nada
pero es que callar es también 
un acto de rebeldía.

Dibuja con tus manos
mi gesto
aunque en el tacto yo
desaparezca.



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