Día de los enamorados.
El humo entra en los ojos
y el ambiente es una nebulosa.
Esta noche como tantas otras
dispongo de una carta en mi cabeza
pero nunca la escribiré.
No obedezco más.
No debo.
Escucho el sonido del viento
desde esta trinchera inventada.
Soy una niña al fin y al cabo,
no puedo abandonar el juego.
Y el miedo me ocupa
desde el pelo... hasta la punta
de los piés.
No puedo respirar.
No debo.
Él ya me lo dijo
y Él también...
La certeza de su amor
me hace dudar de la legitimidad del mío.
🌊Jajaj. Cuando me limpié bajo la cascada universal ya me habías mandado a pastar..
ResponderEliminarMucha espera quita la esperanza
mas se transforma
y nos alcanza.